domingo, 17 de enero de 2010

Diario de una Guerrera [Diary of a knight]

.:[Continuacion]:.


- Yo…..Pelta Belten Minouru…..hija de Penta Minouru….descendiente de la Guerrera Cobra Belten…..juro…lealtad a su nombre y familia, servir como guerrera y escolta; rendirle con mi vida la protección que me ha solicitado, seguirle en esta vida y la siguiente si es necesario y así me lo solicita….para amarle fielmente y servirle hasta el último de mis alientos útiles; y darme muerte el día que traicione mis palabras y su confianza – podía estar dudando un momento, pero en realidad esperaba que el me dijera algo; su voz sellaría el pacto que estaba haciéndole, podía casi jurar que la siguiente parte del pacto estaba a punto de salir de mis labios si él no aceptaba ahora; yo desistiría y técnicamente volvería a dormir para ser regresada al lugar del que había sido sacada.

El contrato decía que yo le pertenecía a él; Joseph Joshue Maior, hijo de Octavius Maior pero debía servir a la familia Maior con la misma fidelidad que al hombre que me había adquirido de lo contrario moriría con la deshonra y seria devuelta a mi casa para mi literal desmantelación.

- Acepto tus palabras – había hablado tan quedamente que estaba segura que era un pensamiento mío.

-Yo juro que le serviré, protegeré y seguiré cada día de mi existencia; dando mí vida misma si es necesario para proteger la vuestra; Maestre, estoy honrada de ser vuestra, amarle hasta la muerte misma, protegerle hasta la muerte misma y seguirle después de la muerte misma. Si vuestra familia así dispone, serviré a la casa con la misma honra con la que le sirvo a vos; haciendo lo necesario para preservar la existencia de cada miembro cuyas venas alberguen sangre Maior – debía esperar un “Acepto tu juramento de lealtad; Minouru ponerte de pie y mirar a los ojos a tu Sire” pero en lugar de eso hubo un silencio, no levantaría el rostro, podía correr el riesgo de equivocarme y recibir un golpe por mi insolencia.

- Bebe….- fue todo lo que escuche, levante la vista sin miedo a ser golpeada; tenía su muñeca ensangrentada frente a mi rostro, ¿Me estaba ofreciendo su vena? Fue todo lo que pensé, que mas estaba olvidando.

- Se lo que estas pensando, tu sangre ahora te vincula a mi; y a mi sangre de la misma forma, así que sabes que te necesito fuerte ahora mismo…..Acepto tu juramento de Lealtad, Minouru ponerte de pie, mirar a los ojos a tu Sire y bebed de mi vena, que ahora es tuya también…- su rostro era tan frio que no dejaba a dudas que era un hombre sin sentimientos. Pero era mejor que cualquier instrucción, el me ofrecía su vena para fortalecer mi debilitado cuerpo recién despertado.

No me atreví a volver a morder su muñeca, mi bestia clamaba mas de ese adictivo elixir que ya había probado, pero porque razón no bebía otra vez era un enigma como el por qué mi bestia quería más de él.

Había probado la sangre antes, ¿Por qué esta era diferente para mi cuerpo?, ¿Por qué esta era más adictiva? Solo me acerque ligeramente, cerré los ojos concentrándome para no volver a morder, presione mis labios contra la herida y succione ligeramente; cuando el liquido entro a mis entrañas nuevamente supe que era hora de parar, la quemazón era en realidad hambre, una fiera hambre de él.

Separe mis labios de la herida y le pase la lengua sellando la herida para que dejara de sangrar y limpiarla de las manchas de sangre. Creo que sentí a través de su piel la sorpresa.

-No era lo que esperaba de ti….guerrera…-la última palabra salió tan queda y sorpresivamente que me tomo descuidad.

-Maestre…no soy una Minouru Common…- baje la cabeza por alguna extraña razón, creo que sentía pena de que él me mirara como un bicho raro. Esto era tan nuevo para mí como para él, ambos estábamos aprendiendo el uno del otro, este era mi primer despertar y esperaba que fuera el único.

Mire a mi alrededor, todo era increíblemente nuevo y tan familiar, mis nuevos sentidos me dejaban ver, oír y sentir todo de una forma nueva y única; esto era definitivamente mejor a la diezmillonésima potencia. Comenzaba a amar este nuevo cuerpo, pero no supe porque estaba rozando mi pierna, ¿Dónde demonios estaban mis armas? Pensé, me resulto incomodo estar desarmada, me puse tensa, mire hacia la puerta y retraje el labio superior mostrando mis dientes, creo que mi intención era mostrar mis colmillos aunque apenas estaban creciendo.

El debió darse cuenta que algo me incomodo porque volteo a ver a la puerta en el instante en que esta se abrió, estaba ahí; ocupando casi toda la puerta el hermano mayor de mi maestre. Entro y tras de él dos jóvenes, una cargaba un enorme cuenco con agua fría y otro con agua caliente, la otra cargaba toallas y ropas.

-¿Cómo va todo?- le escuche resoplar por lo bajo como si supiera de ante mano que su pregunta estaba fuera de lugar – Como esta nuestra pequeña adquisición – lo dijo mas como sarcasmo que como pregunta.

- Míralo por ti mismo; esta allá… de pie – el enorme hombre no daba crédito a sus ojos; yo estaba parada no muy lejos de él con los dientes apretados, mi mano rozaba instintivamente el lugar donde antes estaban colgadas mis armas; tenía el cuerpo inclinado hacia el frente, creo que incluso el escuchaba mi siseo.

Yo misma estaba casi segura de que era más un aviso de invasión a territorio prohibido que una bienvenida.

-No se supone que deba estar en pie, ¿No se supone que debería estar tirada convulsionándose, con fiebre y al borde de la muerte?-el hombre volteo a ver a su hermano y a las dos mujeres. Los tres le devolvieron la mirada pero ninguno respondió.

Incluso yo estaba casi segura de que el tenia razón y yo debía estar muriendo en ese preciso momento; pero en lugar de eso estaba de pie, intentando retar a un combate a un macho que literalmente era del doble de mi tamaño y peso. Algo definitivamente estaba mal en mi interior o en mi cabeza. Esto estaba fuera de lo que debía considerar normal.

-¿Se supone que debe estar muriendo?-
-Todas las de su tipo lo hacen al ser activadas.-
-Pues la mía no lo hace- mi Maestre se rascara la nuca algo intrigado, su otro brazo estaba sobre su pecho escondiendo su mano bajo su axila, de una forma muy casual; esto parecía no ser del todo raro para el.- La mía es especial – finalmente había dicho la palabra que lo describía todo, yo era especial. Soy especial; genial, sinónimo de defectuosa.

-¡Jodida suerte!-rugió el hermano mayor después soltó una carcajada, las mujeres dieron un paso atrás alejándose del enorme hombre que parecía estar a punto de desarmarse ante la fuerza de su risa. –La mía solo duro 1 hora en despertar y activarse; el hecho de que sobreviviera era una cosa maravillosa en si…esto lo ha superado todo ¡Felicidades hermano! Tienes a una nueva generación de Guerreras entre tus manos y eres el maldito afortunado de ser el primero…- el hombre no dejo de reír y se hecho sobre el sillón.

Les dirigió una mirada a las mujeres y yo igual, este era un momento especial para mi dueño y su familia, ellas no estaban incluidas en el cuadro de celebración. Di un paso al frente soltando un gruñido, cuando capture sus miradas ambas retrocedieron hasta estar cerca de la puerta abierta.





-Ella tiene razón…. ¡mujeres! que están mirando….vayan para servir vino, ¡Esto hay que celebrarlo! – ambas mujeres dejaron sus cargas en una enorme mesa cercana a la puerta y casi podía verlas sonreír al salir de ahí corriendo; estaban malditamente felices de escapar ilesas de una habitación con una hambrienta recién despertada y dos sádicos por naturaleza.

Este era mi mundo; lo es ¡Definitivamente este es mi mundo, este es el hombre con el que quiero pasar mi eternidad, y esta es mi casa! ¡MIA!, la voz en mi cabeza rugió con todo su esplendor, sentí el ronroneo salir desde el interior de mi ser; apreté mi vientre instintivamente. Ambos hombres me miraron sorprendidos del sonido.

-Para ser tan pequeña tiene mucha fuerza…..ese sonido no lo emiten hasta tener 20 años… ¡Rayos! Ahora tiene 10 años de ventaja – volteo a ver a mi sire con unos ojos brillantes como un niño que acaba de recibir un juguete nuevo y muy complicado. - ¡Eres un maldito desgraciado con mucha suerte!-

Podía sentir esa palabras herir mi pequeño y recién estrenado orgullo, mostré los dientes y no afloje mi cuerpo, esto se salía de mis estándares de normalidad. ¡Houston, rarometro al 100%!, ¿por qué tanta hostilidad hacia el hermano de tu dueño?, ¡¿Qué demonios está mal en ti?!

-Tranquilízate – fue todo lo que escuche, mi cuerpo se relajo, me enderece por completo y mis dientes se cubrieron con mi labio, que raro se sentía perder todo instinto asesino en cuestión de segundos. Esto se salía del 100% en mi rarometro ¡Houston tenemos un problema! Grito la voz en mi interior. Su voz fue suficiente para ponerme en estado Suspensión, mire hacia el frente a ningún punto en particular, sentí mis manos rozar mi costado. Por alguna extraña razón sentía mi enorme trenza rosar el centro de mi espalda hasta mi cadera, no estaba cansada, ni estresada; ni siquiera estaba furiosa. Todo está correcto en ese momento, incluso el hecho de que ahora ya no era humana en mi totalidad. Adiós a la vida que conocía; Hola a la nueva vida que me estaban dando. Va siendo hora de que hagas planes para ocultar todo esto a tu familia humana o tendrás muchos problemas, ¿No lo crees?

¡Hora de pensar! Sentí como todo se apagaba lentamente, todo el calor en mi interior se fue convirtiendo en frio, en cuestión de segundos todo estaba siendo acomodado pieza por pieza, para reorganizar mi vida; esta era la parte de mi que amaba, mi mente rápida y eficaz. ¡Caín! Extrañaría poder presumir esta parte de mí.

-¿Qué demonios le sucede a tu guerrera?- el mayor de los hermanos se puso en pie y se planto frente a mí, aunque podía verlo era algo que no entendía; estaba consciente de que estaba frente a mi mirándome, pero yo estaba ausente, estaba en mi interior reorganizando toda mi vida, en lo que a mi concernía yo estaba haciendo mi trabajo de la forma tradicional y no me molestaba tener público.

-Suspensión….- dijo quedamente mi Sire, Ninguna Guerrera hace eso. Lo podía casi escuchar, sus pensamientos resonaban en mi cabeza como si fuera su voz la que estuviera dentro de mí hablándome.

Supe que ambos me miraban porque mi instinto me decía que sus ojos estaban clavados en mí ser, les resultaba extraño pero para mí era lo más común del mundo, siempre había hecho esto. Encerrarme dentro de mi misma y perderme en mi mente era el pan nuestro de cada día. No me avergonzaba ni nada por el estilo, al contrario; esta era mi forma de decirles a los demás ¡Yo estoy adentro! ¡Y tú te quedaras afuera! ¡Siempre!





Sentí una fuerte punzada en la sien, quise levantar mi mano para flotarme pero en el estado en el que estaba me resultaba imposible mover mi cuerpo, ahora estaba entregada por completo a mi encierro. Así era como lo llamaba privadamente. Tuve la sensación de que alguien hurgaba en mi interior, alguien estaba violando la privacidad de mi encierro. Algo en mi me dijo que esto no estaba bien, toda mi seguridad se elevo, me concentre para impedir que ese intruso siguiera hurgando en mi interior sin mi autorización.

-¿Cómo es eso posible?- dijo mi sire mientras ponía mi rostro entre sus manos, moviendo mi rostro de un lado a otro como si examinara mis facciones con detenimiento.

¡Meeee! Como era posible esto, sus manos eran suaves, y fragantes. Casi me logra sacar del encierro cuando mis barreras fueron bajadas drásticamente. El rompía mi concentración con mucha facilidad ¿Como era eso posible?

¡Suéltame! grito mi mente.

Y así sucedió, el alejo sus manos de mi rostro como si fuera una leprosa.

-¿Qué pasa hermano? – dijo el mayor mientras se erguía nuevamente.

Escuche a mi sire resoplar por lo bajo –Ella me saco de su mente –

Era todo, esto se salía de los márgenes de lo raro, rayando en lo escalofriante. ¡Houston necesitamos apoyo aquí!

-¿Cómo que te saco de su mente? ¿Desde cuándo puedes adentrarte en la mente de otros? – ahora el mayor miraba a mi sire con desaprobación. Esto no era algo que se aprendía en un curso dominical. Creo que tanto él como yo estábamos seguros que esto era tan nuevo para él, como para mí el hecho de que el bajara mis defensas tan drásticamente.

-No puedo, quiero decir, no podía; ella es como un libro abierto ante mí, creo que es por el vinculo pero aun así es muy raro, nunca lo había sentido antes …- los dos me miraron de forma extraña. ¡Oh, ooooh! Esto no estaba bien, ¡Houston perdemos comunicación!

Como sacado de una película de terror voltee mi cabeza hacia mi maestre y parpadee un par de veces.

-Lo lamento Maestre…- esto era demasiado incluso para ellos, ambos respingaron de inmediato ante mis palabras, creo que ninguno de los dos esperaban que saliera de mi suspensión de manera voluntaria. Tenía entendido que cuando ellos daban una orden nosotras obedecíamos de forma sistemática sin cuestionar, creo que era por la sangre y el juramento, así como nuestro entrenamiento. Pero esto era demasiado, entrar en suspensión de forma voluntaria y salir de él de la misma forma no era el protocolo convencional, ¡Bien!, está comprobado; hay algo mal en mi.

.:[Continuara]:.



" Las mejores guerreras no son quienes matan mas, sino quienes permanecen de pie al final de la guerra"
- [ Pelta Belten Minouru ] -

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