sábado, 16 de enero de 2010

Diario de una Guerrera [Diary of a knight]

Diario de una Guerrera


- Los Días de Luz –





En una época en la que los humanos y los seres sobre naturales no se conocían, pudo haber sucedido que se trataran como iguales; todo cambio un día cuando las cosas ya no se podía ocultar más.

Que sucede cuando amas y odias a un ser, con tanta fuerza y pasión que te resulta imposible pensar en ti como algo viviente. ¿Qué es lo que debes hacer? Nada, todo se resume a lo que puedes soportar; lo que la luz del día oculta y la luz de la noche revela.

Esta es mi vida, la vida de una guerrera que como yo; puede ser comprada, vendida o intercambiada por un collar de perlas. Mi vida no tuvo valor una vez que fui despertada, o por lo menos eso creía yo mientras aceptaba una oscuridad que no era mía. Lamentablemente entre más tiempo pasaba, mas razonante me volvía; me convertí en mi propia enemiga y única aliada.

¿Quién soy? Me preguntaba cada noche mientras habría mis ojos a la verdadera vida que tenia; pero acabo de darme cuenta que esa no era la pregunta correcta si no ¿Qué soy?

Esta es mi vida, la vida que escogí; la vida de una guerrera que como yo, sería capaz de soportarlo todo para poder descubrir que es en verdad, quien es o lo que en verdad quiere ser.

Este es mi diario, lecciones de vida que les dejo a las que siguen de mí para que no cometan el mismo error que yo; para que salven sus vidas y almas de sí mismas.








Tomo 1°: Cuando el Sol se pone
Los días de luz
Día 1 “Despertar”


Sentí un tremendo frio, dolor y miedo; era oscuridad la que me devoraba en vida, ¿Que me estaba pasando?

Abrí los ojos temerosa de lo que pudiera llegar a ver, esto no era como antes de cerrarlos, esto era mucho peor. Sobre mi vi una abundante melena oscura, era sedosa y aromática; casi celestial. Respire con profundidad como si alguien me robara de mis pulmones el vital aire que necesitaba para seguir viviendo, parpadeé deseando que mi vista se despejara por completo; estaba todo borroso y confuso, mi mente no me decía con claridad que estaba sucediendo.

Entonces lo vi, levanto su rostro sobre mi; era el hombre más hermoso que jamás en mi vida había visto, particularmente familiar; tan familiar que resultaba aterrador.

Lo mire pensando que decir, ¿Quién eres? Pensé con mucho dolor.

-Bienvenida…- me dijo mientras sonreía, sus labios estaba manchados de carmesí y un pequeño rastro de sangre corría entre sus labios hasta su mentón.

Podía gritar si tuviera aliento, pero no podía estaba fascinada con su rostro y no podía dejar de mirarle. Cuando se retiro de mi me di cuenta que estaba sentada en un sillón enorme. Mire a mi alrededor para poder recordar que lugar era este y porque estaba ahí.

Cuando regrese la mirada a él, lo vi remangarse la camisa y despejando una de sus muñecas; se retiro un enorme reloj suizo. Me extendió la mano y me dijo con sequedad.

-Bebe…..ahora…- no me pude negar, algo en mi interior hizo Click, automáticamente respondí a su orden como si estuviera programada.

Pero mi cuerpo se bloqueo casi al instante en que acerque mi boca a su muñeca. Todo se puso rígido en mi interior, casi podía sentir la vida irse de mi interior por alguna extraña razón. El me miraba de forma extraña, casi podía decir que estaba confundido por mi repentina reacción.

Sentí que todo se nublaba otra vez, podía ver, oír y sentir pero no hablar o moverme, escuche con claridad cuando la puerta se abrió tras el hombre hermoso. Otro hombre igual de hermoso entro por la puerta que parecía diminuta debido a su enorme cuerpo, quería decir un enorme ¡Con un demonio! Pero mi cuerpo se rehusaba a obedecerme y las palabras se negaban a sonar en mi garganta.
-¿Cómo va todo? – dijo después de un siseo aterrador.

-No sé, repentinamente se volvió a bloquear- dijo mientras se remangaba el otro brazo.

Ambos me miraron extrañados, quería gritarles que estaba bien que no necesitaba de su lastima o ayuda, pero ninguno podía ver cómo me esforzaba por mover mis labios para hablar y decírselos.

-No te preocupes pequeña, se que lo intentas con todas tus fuerzas pero no lo hagas; te sentirás mejor en un momento – se volvió hacia el otro hombre y le aparto de su camino mientras se me acercaba. Mi cuerpo nuevamente se tenso y permaneció así mientras el hombre se acercaba.

– Creo que esta defectuosa, ¡Perfecto! Lo que me faltaba; ¡pague una fortuna por esta cosa y no sirve! – dijo el joven de las mangas remangadas mientras se alisaba el amelenado cabello oscuro hacia atrás.

-¡Lo que pasa es que eres un insensible! – le interrumpió el otro hombre, el primero se estremeció mientras desviaba su mirada a otro lado, el segundo se acerco al sillón y se sentó a mi lado, no podía verle pero estaba segura que me miraba fijamente. Sentí que me abrazaba con suavidad, pegando mi cabeza a su pecho, paso uno de sus brazos tras mi cuello y mi cabeza cayó hacia atrás cuando me despego del respaldo del sillón. Mi cuerpo dejo de estar tenso, podía ser casi una señal de que todo marcharía bien pero por alguna extraña razón no podía tranquilizarme.

- Escúchame pequeña – me susurro al oído; podía sentir su otra mano enroscarse en mi cintura como una serpiente y mi cuerpo se puso tenso, mi mano se apretó en un puño inconscientemente y en un segundo procese su voz, podía escuchar la semejanza entre ambas voces, eran hermanos.

Sin duda lo eran, quizás este hombre era mayor pero la misma sangre corría por sus venas, hijos de la misma hembra.

-Todo acabara pronto- me dijo entre susurros, pude girar ligeramente mis ojos, todo su largo cabello le caía sobre la cara y el cuello. Era imponente incluso para ser un hombre tan joven. Me miro con cariño un instante pero luego sus ojos volvieron a apagarse como si repentinamente recordara lo que yo era.

- Tómala así entre tus brazos, ella ya se dio cuenta que no eres tu el que la abraza, después aliméntala con tu sangre, eso terminara el ritual de despertar…..ella hará el resto sola…- sus pausas me asustaron. ¿Despertar? ¡Rayos! Acababa de ser despertada por un joven que ni siquiera estaba consciente de lo que necesitaba para hacerlo, lo hizo sin ninguna preparación al respecto. Esto no iba a ser fácil para ninguno de los dos. Mi mente ya estaba lo suficientemente lucida para saber que pasaba, esto no iba nada bien y por la mirada de ambos se iba a complicar aun más.

- por qué no la activas tu…parece responder muy bien a ti- dijo el menor de los dos.

- ¿acaso no lo ves? – sínicamente el hombre me soltó en el sillón nuevamente, estaba aun más tensa que cuando me abrazo, mis puños estaban apretados, mis uñas se comenzaban a clavar en la palma de mi mano y por si eso no fuera poco, entendía casi nada lo que me estaba pasando; sabia que seria así pero había cosas que no me habían dicho. Hubo una parte de la instrucción que no estaba pasando.

- ¿Acaso no te das cuenta que ella esta oponiéndose a mí?...ella responde a tu voz, fue la primera que escucho; ya se dio cuenta que tu voz y la mía son parecidas, supongo que ella ya dedujo que somos hermanos, pero sigue siendo mi voz y no la tuya. Debes tomarla con delicadeza son armas muy sensibles; detectan cualquier amenaza a su alrededor en este momento y tú no estás ayudando con su estado – el mayor se retiro suavemente y mi cuerpo volvió a ablandarse; me desmadeje sobre el sofá como una enorme muñeca de trapo. Era una niña, pero aun así mi cuerpo se extendió en la forma del sillón. – Ella aun no tiene la fuerza, así que tendrás que alimentarla tu mismo – Vi al hombre mayor ponerse en pie y marcharse de la habitación; antes de salir volvió a mirarme y sonrió.

- Me arrepentiré de esto, lo sé – se marcho sin mirar a su hermano.

Vi al ángel de negro acercarse, se sentó a mi lado; sentía la respiración atorarse en alguna parte de mi pecho; un aroma picante me llego a la nariz. ¡No quiero morir en mi transición, por favor! ¡No me dejes morir padre Caín! Era casi una maldición, su rostro tan cerca del mío que podía olerlo; era un aroma a vino joven, amargo pero delicado.

-Lo haremos rápido así que, ayúdame – después de eso se acerco la muñeca a la boca. ¡Caín! Cuando mordió su aroma se volvió más intenso; más delicado incluso más apetecible.

Esto no era lo que debía pasar; el tenia razón, estaba defectuosa. Ahora que haría, no sobreviviría y seria la deshonra para las de mi clase, no sería colocada en el mausoleo con el resto de las guerreras Cobra, seria puesta en la fosa con las desertoras, suicidas o débiles. Esto no era lo que yo deseaba, estaba casi segura de que la muerte era la que me estaba abrazando en ese momento. Podía verlo todo, pero seguramente mis ojos estaban fijos al frente, perdidos en su totalidad.

Sentí la muñeca presionarse contra mi boca; quise apretar los labios pero no lo logre, mi boca no me obedeció, se abrió suavemente y cuando sentí el liquido caer por mi garganta; quemo. Era un ardor infernal, podía sentir como mi vida se me iba del cuerpo nuevamente, era esa sensación de nublamiento otra vez, todo estaba oscuro y confuso. No sabía dónde estaba y era casi seguro que había muerto. Pero entonces mi estomago rugió, era dulce y fuerte. Un placer que jamás había sentido, alivio incluso tranquilidad.

No pude evitarlo, sentí el rugido salir desde mi interior y mi cuerpo se volvió a tensar; cuando abrí los ojos estaba tirada en el suelo, mi cuerpo estaba arqueado completamente y no podía controlar los movimientos que hacia; el joven de negro me veía de pie desde la puerta; tenía una mano ensangrentada y otras manchas en su cara cerca de su boca. Pero ¡demonios! Estaba sonriendo.

-¡Maestre! – grite casi sintiendo que moría otra vez, sentí los huesos de mi cuerpo romperse uno a uno y volverse a soldar; sentí cada musculo de mi cuerpo desgarrarse y volverse a cerrar. Entonces todo termino, casi tan rápido y abruptamente como había empezado. Entonces sentí el fuerte tirón de mi cuerpo, cuando volví a abrir los ojos estaba de pie frente a él. Aquí estaba, una niña de 10 años completamente convertida en un monstruo.

-Maestre- no podía creerlo, susurraba tan quedamente que casi juraría que lo había pensado y no dicho. Pude por fin tener el control de mi cuerpo, me incline y me hinque sobre una de mis rodillas; la derecha y no la izquierda. Desabroche la faja que cargaba mis dagas y la funda de mis abanicos y las colore en el suelo; justo frente a sus pies.







" Las mejores guerreras no son quienes matan mas, sino quienes permanecen de pie al final de la guerra"
- [ Pelta Belten Minouru ] -

1 comentario:

  1. La primera!, espero que publiquen en de Legados!

    te lo encargo sam!

    Rocio

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" Lo que lees es lo que soy, es mi verdad y nada más."
- [ Pelta Belten Minouru ] -